martes, mayo 31, 2011

De la muerte, a borbotones, ha de surgir la vida

Palabras pronunciadas por Raúl Lugo Rodríguez en la presentación del libro

“Nosotros somos los culpables. La tragedia de la Guardería ABC”

de Diego Enrique Osorno (Grijalbo, México 2010)

Foro Amaro, Mérida, Yucatán, 30 de mayo de 2011

De la estirpe de La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, tenemos hoy en nuestras manos el libro de Diego Enrique Osorno Nosotros somos los culpables. La tragedia de la Guardería ABC (Grijalbo, México 2010), que narra los fatales acontecimientos que tuvieron lugar el 5 de junio de 2009 en la guardería ABC de la ciudad de Hermosillo, Sonora, donde encontrarían la muerte 49 niños y niñas.

Digo que son de la misma estirpe, aunque el libro de Osorno no es hijo directo del libro de la Poniatowska. De la misma estirpe porque se trata de un testimonio “coral”, (aunque, como bien dijo Fabrizio Mejía Madrid, eso de “coral” es sólo una manera de decir, porque los movimientos sociales y las tragedias carecen de partitura[1]) donde testigos ocasionales, funcionarios involucrados, dueños de la guardería, padres y madres de los niños muertos, bomberos, policías, etc., cuentan su versión de los hechos acaecidos en Hermosillo aquel infausto 5 de junio.

Pero La noche de Tlatelolco era un retrato entusiasta de jóvenes en ebullición, exposición fresca de la contracultura sesentera. El ambiente del libro de Elenita es la fiesta de quienes ejercen sus libertades a contrapelo de un sistema autoritario, pero que tienen la seguridad de que no serán asesinados a mansalva en un mitin, como trágicamente ocurre algunas semanas después. Nosotros somos los culpables es, en cambio, un libro doloroso de principio a fin, el recuento puntual de la tarde que desgarró el corazón de Hermosillo y el de toda la patria. Crónica variopinta de una tragedia que tiene muchas facetas. Un libro que despierta indignación y rabia.

Es precisamente así como el autor-recopilador presenta su obra: “He aquí un relato polifónico sobre la muerte de 49 niños, la impunidad de nuestros tiempos y la lucha por la justicia emprendida por un grupo de trabajadores que encabezan una causa noble y humana”. Tres realidades, pues, íntimamente relacionadas: la tragedia, la impunidad y el movimiento social que emerge a partir de ambas realidades. Tres grandes capítulos que se convierten en la columna vertebral del texto que hoy presentamos.

A los testimonios recopilados, Osorno ha añadido breves, pero iluminadores comentarios antes y después de cada uno de los tres capítulos. Hacia el final, el libro cierra con un epílogo de largo aliento, que desnuda los entretelones de la política sonorense, la que permitió y propició, por acción o por omisión, la tragedia de los 49 infantes calcinados. El texto del epílogo, de especial manera sus sarcásticos y punzantes subtítulos, dan cuenta del espíritu que animó la entera recolección de testimonios: el de un periodista que entiende y realiza su labor dando cuenta, no solamente de los hechos y su contexto, sino de una empatía con las víctimas que es poco común en los trabajadores de los medios comerciales de comunicación masiva.

Cierra el libro una puntual cronología que abarca, desde la jornada misma de la tragedia, hasta el 6 de mayo de 2010.

Pero lo peor que podría pasarle al libro de Enrique Osorno y al Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de junio, es que la presentación de Nosotros somos los culpables se convirtiera solamente en eso: en la presentación de un libro. Por eso me alegra que la comunidad artística y muchas organizaciones de la sociedad civil estén uniéndose a esta conmemoración para hacer de ella un ejercicio de memoria popular, y que a esta presentación del libro se unan espectáculos, lecturas, performances, de manera que los acontecimientos del 5 de junio constituyan un verdadero parteaguas en el inconsciente colectivo, de manera que tragedias como la de la Guardería ABC no vuelvan a ocurrir nunca más.

El libro que hoy se presenta, y lo digo con el mayor de los respetos hacia su autor, es solamente un pretexto, una ocasión propicia para que todos y todas hagamos de la tragedia del cinco de junio de 2009 una oportunidad para cambiar el país, para construir otro distinto, uno a la medida de la sonrisa y de los sueños de cada uno de las niñas y niños fallecidos. Se trata de que hablemos, no de un libro de 222 páginas, sino de 49 niños y niñas asesinados por la ineptitud, el compadrazgo, la complicidad, el afán de lucro y la impunidad.

Así que, corriendo el riesgo de abusar de la paciencia y la generosidad de los oyentes, quisiera decir unas palabras sobre cada uno de los temas lanzados por el libro.

Sobre la tragedia de la muerte de 49 niños no hay mucho que decir. Acaso la palabra más acertada y llena de cariño sea el respetuoso silencio, que como abrazo afectuoso, ofrecemos a los deudos. Nos lo recordaba hace unos meses Javier Sicilia: el dolor de los padres y las madres que pierden a sus hijos es inefable, no puede ni siquiera pronunciarse. “Ese dolor carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada”. Nadie que no sea padre o madre conoce de esos dolores. Dejo, pues, en este punto, el tributo de mi silencio solidario.

Sobre los otros dos tópicos, la impunidad y el movimiento, permítanme decir una palabra. Quizá la característica principal de la tragedia del cinco de junio de 2009 sea precisamente que se convirtió, sin quererlo, en una radiografía de la manera como se usa el poder en Sonora y en México. Me recuerda aquella caricatura de Tony, el mejor y más afamado cartonista yucateco, que retrató con sarcasmo otra tragedia, ésta natural, la del huracán Isidoro que azotara la península en el año 2002. En un cuadro, Tony representaba a Yucatán como una hermosa mestiza yucateca, enfundada en albo y elegante terno. Inmediatamente, azotada por el ventarrón del huracán, el terno se levantaba y dejaba al desnudo al verdadero Yucatán, una choza donde, infructuosamente, una familia de famélicos mayas intentaba guarecerse de la tempestad.

Eso pasó el cinco de junio de 2009: la tragedia nos hizo despertar a todos. Bajo el discurso del estado benefactor que vela por el bienestar de las familias de los trabajadores, se escondía la rapacidad de quienes, al frente del gobierno, se encargaban de desmantelar cualquier rastro del estado de bienestar a golpes del neoliberalismo de la peor calaña, aquel que no solamente se interesa por el lucro, sino que lo consigue a base de engaños y componendas que termina pagando, no pocas veces con su vida, el sector más ponbre y vulnerable de la población.

El redituable negocio de las subrogaciones y los compadrazgos deleznables en sus adjudicaciones, la inexplicable ignorancia de los más altos funcionarios del IMSS que no sabían el número ni la calidad de las guarderías subrogadas, el vergonzoso peloteo de la culpabilidad entre las autoridades del gobierno del estado y las federales, la mezquina conversión de la tragedia en un simple tópico de la campaña electoral, todo esto, puntualmente registrado por Osorno, se confabula para dejar al desnudo un sistema de gobierno que despierta asco y vergüenza, rabia e indignación.

Hace unas semanas participé, junto con cientos de ciudadanos y ciudadanas, en la Marcha Nacional por una Paz con Justicia y Dignidad. La mayor sorpresa de la marcha, lo he ya expresado en otra parte, fue detenernos en varios lugares, cinco para ser precisos, y experimentar el horror de que no se nos acabaran los nombres de nuestros muertos. Desgranados con ternura, con delicadeza, casi en un susurro lastimero, fueron sonando los nombres de los 49 niños asesinados de la guardería ABC de Hermosillo, los nombres de los mineros de Pasta de Conchos, los de los migrantes secuestrados y asesinados, los de los jóvenes civiles que fueron sorprendidos por las balas al salir de su casa, del centro de diversión o de su escuela, los nombres de las y los activistas de derechos humanos que osaron confrontar a los gobernantes y levantar la voz contra la complicidad de las autoridades. Todos estos muertos, nuestros muertos, fueron víctimas de delincuentes: de aquellos que delinquen desde las bandas ilegales y de aquellos otros que delinquen amparados en la impunidad que les otorga un cargo público.

En el caso de los niños y niñas de la Guardería ABC no hay pierde: no hay mafias del narcotráfico a las cuales culpar de la tragedia. Queda expuesto, en su prístina realidad, el gravísimo, acaso irremediable estado de descomposición de la clase política del país y de sus parientes beneficiados. Más que nunca uno puede estar seguro de que la salvación del país, si es que tal cosa es aún posible, no vendrá de las altas esferas del poder ni de los candidatos o partidos políticos que, en busca del poder y del dinero, semejan lobos vestidos de ovejas, capaces de atropellar la vida y la dignidad de las personas y después declarar, con un cinismo que en otras circunstancias resultaría gracioso, que “duermen como bebitos”.

Y es así que de la impunidad paso al último de los temas: el movimiento. La muerte, cualquier muerte, es un sinsentido. Colocada ahí, en el horizonte final de cada existencia, la muerte puede convertirse en perspectiva irremediable, en algo así como una hermana no deseada, aunque tolerada como mal inevitable. Pero la muerte de los niños, muerte prematura e inexplicable, se torna en un abismo de negritud, en una pregunta sin respuesta cierta.

Hay muertes, sin embargo, que despiertan tempestades. Ocurren en los lugares más insospechados del mundo: una abandonada cava de piedra a las afueras de Jerusalén; una vieja escuelita de la Higuera, en medio de la selva boliviana; la Plaza de las Tres Culturas en la capital mexicana; el altar de la capilla de un modesto hospitalito en San Salvador o una bodega convertida en guardería en la ciudad de Hermosillo, en el norteño estado de Sonora.

Todas estas muertes suscitaron tempestades. Las vidas de esos muertos, de esos asesinados, de esos mártires, aunque parezca paradójico, han quedado iluminadas por un sentido nuevo, por una reserva de significado que fecunda la vida de otros. Estas muertes tienen un poder de resurrección, porque desnudando las perversas causas que los condujeron a un final trágico, nos muestran caminos nuevos, nos impulsan, nos empujan a luchar porque nadie más muera de la misma manera. Como dijera el poeta cubano, “siempre hay muertos que alumbran el camino”.

El Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de junio viene con esa marca indeleble: la de hacer que muertes sin sentido adquieran uno. Hay cierta heroicidad en lanzarse a la lucha por la justicia y en contra de la impunidad, en vez de encerrarse en el dolor que no tiene nombre. Hay un arrojo digno de alabanza en estos padres y madres que han convertido su tragedia personal en un movimiento cívico que puede generar importantes cambios en el país. En estos momentos aciagos de nuestra patria, ante la desvergonzada insensibilidad de quienes nos gobiernan, los testimonios de estos padres y madres de familia se constituyen en faros que marcan el rumbo. Es algo que nunca dejaremos de agradecerles.



[1] Mejía Madrid, Fabrizio, “Poniatowska: la memoria de la gente”, Letras Libres 144, Diciembre de 2010, pp. 74-75

jueves, mayo 26, 2011

PÁNICO E-SCÉNICO :: Linchar jotos.

Publicado en Reforma, Sección Cultura, el 20 de mayo de 2011.

por José Ramón Enríquez.


Va uno de maricones. Uno muy antiguo entre la enorme cantidad de chistes homófobos que llevo escuchando desde mi niñez:

“Ve el maricón una multitud arremolinada y le gana el chisme ‘Compermisito, compermisito’, se ve abriendo paso para enterarse bien de qué pasó. Se encuentra con un tipo linchado por de esa multitud y pregunta, melifluo y consternado: ‘Ay, ¿y por qué por lo mataron?’ ‘¡Por joto!’, se escucha un vozarrón. Y el maricón muy asustado desanda su camino apretando el paso: ‘Compermisote, compermisote’. (Risas.)”

Chistes como ese forman parte de la educación sentimental de quienes buscan víctimas para sentirse machines a plenitud. Y linchar jotos no es sólo un deporte nacional secular en México, lo es en el mundo entero. En tiempos no tan remotos (y aún hoy en varios países) ha sido legal, se ha impuesto la pena máxima y se ha pretendido apoyar un linchamiento en la Palabra de Dios así como en leyes inamovibles de la naturaleza.

En Wyoming, cuando en 1998 fue martirizado Mat Shepard, el defensor de McKinney y Henderson, los asesinos de apenas 21 años, argumentó a su favor que la víctima les había dado asco y trajo a Dios y a la Naturaleza como testigos. El argumentó encontró eco en la opinión pública: se educa para que el joto dé asco (“asquito”, definió el panista y presidenciable gobernador de Jalisco).

No hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos y motivos de luto para quienes somos homosexuales. Hace dos semanas fue asesinado uno de nosotros en Chilpancingo. Amigo cercanísimo de amigos cercanísimos y defensor de los derechos humanos.

Letra S condenó de inmediato: “Letra S condena el asesinato del activista gay Quetzalcóatl Leija Herrera, ocurrido en las primeras horas de este 4 de mayo en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero. Exigimos a las autoridades la pertinente investigación y el esclarecimiento del crimen, que se suma al de Francisco Estrada Valle, Octavio Acuña y tantos otros líderes del movimiento lésbico-gay cuyas muertes han quedado impunes”.

Creo que en torno al día mundial contra la Homofobia basta con documentar la muerte de Quetzalcóatl. Así narra una agencia noticiosa:

“A unos metros del Palacio Municipal y de la Cultura, donde hay guardias de seguridad pública de forma constante, fue asesinado la madrugada de ayer, Quetzalcóatl Leija Herrera, quien presidía una agrupación que luchaba por el respeto a la diversidad sexual y el reconocimiento de los derechos de homosexuales y lesbianas.

“Leija Herrera, presidía el Centro de Estudios y Proyectos para el Desarrollo Humano Integral (Ceprodehi) y fue asesinado a pedradas ayer a las cuatro de la madrugada a un costado del Palacio de la Cultura y a unos metros del ayuntamiento.

“El cuerpo de este activista, fue localizado tirado afuera de una zapatería que se localiza en un pasillo que comunica a la avenida Juárez del centro de esta ciudad y fue levantado por el Servicio Médico Forense (Semefo), en tanto el Ministerio Público inició una averiguación previa por ese crimen.

“Ayer por la mañana el director de la Policía Ministerial, Fernando Monreal Leyva, explicó que una de las versiones que tiene es que al parecer Leija Herrera, se opuso a ser asaltado y por eso lo mataron, ‘pero todavía no tenemos ninguna pista, seguimos investigando’, aseveró.”

Que las autoridades pretendan convertir en simpe asalto o crimen pasional lo que es un linchamiento ha sido constante a lo largo de la historia.

Pero ya es hora de que nuestros niños y jóvenes entiendan que linchar jotos es un crimen vergonzoso y no un chiste de cantina. Ya es hora de que la sociedad entienda que reírlo o taparlo abre las puertas a mucha más violencia. Esa que hoy todos sufrimos.



Etiquetas: , ,

PALINURO :: Una vez en la vida.

Publicado en Palinuro el sábado 21 de mayo de 2011.

por Ramón Cotarelo.

Lo que más llama la atención, lo que más emociona de la catarata de comentarios en Twitter y Facebook a propósito del 15-M es la experiencia de estar viviendo algo extraordinario, único, maravilloso, fuera de toda comparación. La expresión que más se repite y da la clave del significado es que no basta con leer o escuchar o ver o enterarse por terceros, sino que hay que vivirlo. Cuando el verbo vivir se usa como transitivo es que algo muy importante, trascendental para bien o para mal está pasándonos, que estamos involucrados en lo que sucede y formamos parte del acontecimiento, lo hacemos nosotros. No somos espectadores; somos actores, protagonistas y si se trata de una ruptura, un corte, un cambio radical, una revolución, no hay más que decir: es el entusiasmo, la locura, la embriaguez de saber que la vida puede ser de otro modo y que depende de nosotros que así sea. Que no tiene por qué ser la odiosa rutina de las jerarquías, la obediencia, el horario, el rendimiento, la autoridad, la compraventa, el respeto, la miseria de unos y la opulencia de otros, la ignorancia, la indiferencia, el crimen con suicidio diario que llamamos vida cotidiana.

Hay momentos así de vez en cuando en la historia de los pueblos. Pero no basta con que se den para vivirlos con pasión. Tiene que haber algo más, algo que convierta esa vivencia en una experiencia única, la experiencia de la vida de cada cual y ese algo es la juventud; eso es lo definitivamente único e irrepetible. Si el momento coincide con uno de estos fenómenos colectivos de rebeldía, revolucionarios, se produce esa explosión de entrega y maravilla porque parece como si el mundo culminara y se abriera allí donde un espíritu juvenil se funde con otros sin reservas y que la vida no tiene límites y cabe hacer con ella lo que se quiera.

Es la experiencia que nos han trasmitido quienes tenían veinte años durante la segunda república, la que tuvimos quienes éramos veinteañeros en los años sesenta. Por eso la reconocemos en los comentarios de los acampados e indignados. Es la plenitud juvenil alzada que se hace su hueco al sol, toma en su mano su destino, impone sus reglas, medita su futuro que quiere arrebatar a la siniestra comandita del capital y sus siervos para determinarlo por su cuenta. Porque en el movimiento del 15-M, cierto, hay de todo, de rastas a canas, despierta simpatías en (casi) todos los sectores sociales y lo apoyamos muchos que no somos jóvenes. Pero el movimiento es de ellos y son ellos quienes lo llevarán hasta donde quieran o puedan. Porque es la experiencia de su vida. Igual que los sesenta fue la de la nuestra y la República la de nuestros padres.

Por eso produce una mezcla de perplejidad e irritación ver las reacciones de diferentes sectores que, ajenos al movimiento, opinan sobre él y hasta interpelan a sus protagonistas. Algunos ejemplos:

La derecha, como de costumbre, está rabiosa. Sus asalariados mediáticos de todo pelaje, desde los meapilas hasta los pistoleros, pasando por los señoritos, los conversos, los orates, los envidiosos, los paranoicos y los simples imbéciles, así como sus versiones femeninas, piden mano dura, represión, que se acabe con el desmadre, aprovechan la ocasión para seguir profiriendo todo tipo de insultos y calumnias contra la izquierda en general y el gobierno en particular y, si se tercia, envían matones a ver si pueden reventar el acontecimiento. Según su falsa y venenosa doctrina, este movimiento atenta contra el orden público, el Estado de derecho y la democracia. Nunca estuvo tan claro que quienes más hablan de democracia (los reaccionarios) no saben lo que es y a quienes saben lo que es (los indignados) no les hace falta hablar de ella.

Los intelectuales de superior horizonte a la violeta (los free floating intellectuals, de Mannheim) diagnostican el movimiento según las diversas ideologías que profesan y de las que dicen que son pura ciencia. Como siguen viviendo de sus mecenas, igual que en el siglo XVII (los medios en los que escriben, las empresas para las que trabajan, sus públicos lectores) fabrican teorías explicativas a gusto de sus pagadores, analizan el fenómeno con recetas entre cínicas y tranquilizadoras y aspiran a ganar fama y dinero hablando de lo que nos espera cuando pase la ola.

Un sector de la izquierda que, por razones de edad, no vive este momento en primera persona ni, probablemente, haya vivido ningún otro parecido, un sector de comisarios políticos más rancios que la mojama de Babieca, pretende influir sobre la gente que lo está haciendo y entre la cual hay militantes de todas las organizaciones de la izquierda en alegre fraternidad. Su estúpido propósito es llevar al movimiento el veneno de sus rencillas, sus odios y sus dogmas, arrogándose, como siempre, el derecho a decidir quién es de izquierda y quién no. Y no sólo eso, pretende decir a los jóvenes que están abriendo los horizontes de la política del siglo XXI qué deben y no deben hacer, a quién deben y no deben votar.

El movimiento del 15-M es la oportunidad de los jóvenes y sólo de ellos. Su responsabilidad está a la altura de su gran capacidad organizativa y la nobleza y limpieza de sus ideales. Que hagan tabla rasa del pasado y que la fuerza de su indignación barra toda la porquería acumulada en cincuenta años de una izquierda autorreferencial, caníbal, anquilosada e inútil, como Hércules limpió los establos del rey Augías.

Etiquetas: , ,

lunes, mayo 16, 2011

Marcha Nacional por la Justicia y contra la Impunidad 2011 San Cristobal de las Casas



En respuesta al llamado de Javier Sicilia, miles de bases de apoyo zapatistas y cientos de adherentes marcharon en silencio por las calles de San Cristóbal. En la plaza de la Paz (plaza de la Resistencia) parte de la comandancia del CCRI-CG dio a conocer el documento de EZLN firmado por el S.I. Marcos. Lo hicieron en castilla, en tsotsil, tseltal, tojolabal y chol. En las imágenes el Comandante David da lectura al documento en castilla.

Marcha Zapatista: Decenas de miles de bases de apoyo zapatistas, acompañados por otros miles de adherentes a la Otra Campaña de diversas partes de Chiapas, marcharon hoy (7 de mayo) del CIDECI/Unitierra a la Plaza de la Paz frente a la Catedral de San Cristóbal de Las Casas, sumándose a la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad convocada por el compañero y poeta Javier Sicilia, que llegará mañana al zócalo de la Ciudad de México. En la Plaza de San Cristóbal, Comandantes del EZLN leyeron un discurso enviado por el Subcomandante Insurgente Marcos por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del EZLN.

Introducción e Himno Nacional entonado por el compañero Emanuel

descarga

Himno Zapatista entonado por el compañero Emanuel

descarga

Discurso en español por el compañero Comandante David

descarga

Traducción en tsotsil por el compañero Comandante Guillermo

descarga

Traducción en tseltal por el compañero Comandante Ismael

descarga

Traducción en tojolabal por el compañero Comandante Timoteo

descarga

Traducción en chol por el compañero Comandante Bulmaro

descarga

Despedida

descarga

Lee las palabras del EZLN abajo:

PALABRAS DEL EZLN EN LA MOVILIZACIÓN DE APOYO A LA
MARCHA NACIONAL POR LA PAZ.

7 DE MAYO DEL 2011.

MADRES, PADRES, FAMILIARES Y AMISTADES DE LAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA EN MÉXICO:

COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS BASES DE APOYO ZAPATISTAS DE LAS DIFERENTES ZONAS, REGIONES, PUEBLOS Y MUNICIPIOS AUTÓNOMOS REBELDES ZAPATISTAS:

COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DE LA OTRA CAMPAÑA Y ADHERENTES A LA SEXTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA EN MÉXICO Y EN EL MUNDO:

COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DE LA ZEZTA INTERNACIONAL:

HERMANAS Y HERMANOS DE LAS DIFERENTES ORGANIZACIONES SOCIALES:

HERMANAS Y HERMANOS DE LAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES Y DEFENSORAS DE LOS DERECHOS HUMANOS:

PUEBLO DE MÉXICO Y PUEBLOS DEL MUNDO:

HERMANAS Y HERMANOS:
COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS:

HOY ESTAMOS AQUÍ MILES DE HOMBRES, MUJERES, NIÑOS Y ANCIANOS DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL PARA DECIR NUESTRA PEQUEÑA PALABRA.

HOY ESTAMOS AQUÍ PORQUE PERSONAS DE CORAZÓN NOBLE Y DIGNIDAD FIRME NOS HAN CONVOCADO A MANIFESTARNOS PARA PARAR LA GUERRA QUE HA LLENADO DE TRISTEZA, DOLOR E INDIGNACIÓN LOS SUELOS DE MÉXICO.

PORQUE NOS HEMOS SENTIDO LLAMADOS POR EL CLAMOR DE JUSTICIA DE MADRES Y PADRES DE NIÑOS Y NIÑAS QUE HAN SIDO ASESINADOS POR BALA Y POR LA ALTANERÍA Y TORPEZA DE LOS MALOS GOBIERNOS.

PORQUE NOS SENTIMOS LLAMADOS POR LA DIGNA RABIA DE LAS MADRES Y PADRES DE LOS JÓVENES ASESINADOS POR BANDAS CRIMINALES Y POR EL CINISMO GUBERNAMENTAL.

PORQUE NOS SENTIMOS CONVOCADOS POR LOS FAMILIARES DE MUERTOS, HERIDOS, MUTILADOS, DESAPARECIDOS, SECUESTRADOS Y ENCARCELADOS SIN TENER CULPA O DELITO ALGUNO.

Y ESTO ES LO QUE NOS DICEN SUS PALABRAS Y SUS SILENCIOS:

QUE LA HISTORIA DE MÉXICO SE HA VUELTO A MANCHAR DE SANGRE INOCENTE.

QUE DECENAS DE MILES DE PERSONAS HAN MUERTO EN ESTA GUERRA ABSURDA QUE NO LLEVA A NINGUNA PARTE.

QUE LA PAZ Y LA JUSTICIA NO ENCUENTRAN YA LUGAR EN NINGUNO DE LOS RINCONES DE NUESTRO PAÍS.

QUE LA ÚNICA CULPA DE ESTAS VÍCTIMAS ES HABER NACIDO O VIVIDO EN UN PAÍS MAL GOBERNADO POR GRUPOS LEGALES E ILEGALES SEDIENTOS DE GUERRA, DE MUERTE Y DE DESTRUCCIÓN.

QUE ESTA GUERRA HA TENIDO COMO PRINCIPAL BLANCO MILITAR A SERES HUMANOS INOCENTES, DE TODAS LAS CLASES SOCIALES, QUE NADA TIENEN QUÉ VER NI CON EL NARCOTRÁFICO NI CON LAS FUERZAS GUBERNAMENTALES.

QUE LOS MALOS GOBIERNOS, TODOS, EL FEDERAL, LOS ESTATALES Y MUNICIPALES, HAN CONVERTIDO LAS CALLES EN ZONAS DE GUERRA SIN QUE QUIENES LAS CAMINAN Y TRABAJAN ESTUVIERAN DE ACUERDO Y VIERAN LA FORMA DE RESGUARDARSE.

QUE LOS MALOS GOBIERNOS HAN CONVERTIDO EN ZONAS DE GUERRA LAS ESCUELAS Y UNIVERSIDADES PÚBLICAS Y PRIVADAS, Y LOS NIÑOS Y LOS JÓVENES NO ENTRAN A CLASES SINO A EMBOSCADAS DE UNO Y OTRO BANDO.

QUE LOS LUGARES DE REUNIÓN Y DIVERSIÓN SON AHORA OBJETIVOS MILITARES.

QUE AL IR AL TRABAJO SE CAMINA CON LA ANGUSTIA DE NO SABER QUÉ VA A PASAR, DE NO SABER SI UNA BALA, SEA DE LOS DELINCUENTES O SEA DEL GOBIERNO, VA A DERRAMAR LA SANGRE PROPIA O LA DE UN FAMILIAR O LA DE UNA AMISTAD.

QUE LOS MALOS GOBIERNOS CREARON EL PROBLEMA Y NO SÓLO NO LO HAN RESUELTO, SINO QUE LO HAN EXTENDIDO Y PROFUNDIZADO EN TODO MÉXICO.

QUE HAY MUCHO DOLOR Y PENA POR TANTA MUERTE SIN SENTIDO.

QUE ALTO A LA GUERRA.

QUE NO MÁS SANGRE.

QUE ESTAMOS HASTA LA MADRE.

QUE YA BASTA.

LAS PALABRAS Y LOS SILENCIOS DE ESAS BUENAS PERSONAS NO REPRESENTAN A LOS MALOS GOBIERNOS.

NO REPRESENTAN A LOS CRIMINALES QUE ROBAN, DESPOJAN, SECUESTRAN Y ASESINAN.

TAMPOCO REPRESENTAN A QUIENES, DESDE LA CLASE POLÍTICA, QUIEREN SACAR GANANCIA DE ESTA DESGRACIA NACIONAL.

LOS SILENCIOS Y LAS PALABRAS DE ESTAS PERSONAS SON LAS DE GENTE SENCILLA, TRABAJADORA, HONESTA,

ESTAS PERSONAS NO QUIEREN UN BENEFICIO PERSONAL.

SÓLO QUIEREN JUSTICIA Y QUE EL DOLOR QUE HAN SENTIDO Y SIENTEN NO LLEGUE AL CORAZÓN DE OTRAS MADRES, OTROS PADRES, OTROS FAMILIARES, OTRAS AMISTADES, DE NIÑOS, NIÑAS, JÓVENES, ADULTOS Y ANCIANOS QUE NO HACEN OTRA COSA QUE TRATAR DE VIVIR, DE APRENDER, DE TRABAJAR Y DE SALIR ADELANTE CON DIGNIDAD.

O SEA QUE LAS PALABRAS, LOS SILENCIOS Y LAS ACCIONES DE ESTAS BUENAS PERSONAS DEMANDAN ALGO MUY SENCILLO: UNA VIDA CON PAZ, JUSTICIA Y DIGNIDAD.

¿Y QUE LES RESPONDE EL GOBIERNO?

LOS PADRES Y MADRES DE UNOS NIÑOS Y NIÑAS MUY PEQUEÑOS QUE MURIERON Y SE LASTIMARON EN UN INCENDIO POR CULPA DE LOS MALOS GOBIERNOS, DEMANDAN QUE SE HAGA JUSTICIA, O SEA QUE SE CASTIGUE A LOS CULPABLES, AUNQUE SEAN PARIENTES O AMIGOS DEL GOBIERNO, Y QUE NO SE VUELVA A REPETIR ESE CRIMEN, PARA QUE OTROS PADRES Y MADRES NO MUERAN UN MUCHO AL MORIR SUS HIJAS Y SUS HIJOS.

Y EL GOBIERNO LES RESPONDE CON DECLARACIONES Y PROMESAS MENTIROSAS, TRATANDO DE CANSARLOS Y DE QUE OLVIDEN Y SE OLVIDE SU DESGRACIA.

LOS FAMILIARES Y AMISTADES DE UNOS ESTUDIANTES QUE FUERON ASESINADOS DENTRO DE UNA UNIVERSIDAD PRIVADA DEMANDAN QUE SE CONOZCA QUÉ PASÓ Y SE HAGA JUSTICIA Y NO SE VUELVA A REPETIR EL CRIMEN DE CONVERTIR LOS CENTROS DE ESTUDIO EN CAMPOS DE BATALLA PARA QUE OTROS FAMILIARES, AMISTADES, MAESTROS Y COMPAÑEROS DE ESTUDIO NO MUERAN UN MUCHO AL MORIR LOS ESTUDIANTES.

Y EL GOBIERNO LES RESPONDE CON DECLARACIONES Y PROMESAS MENTIROSAS, TRATANDO DE CANSARLOS Y DE QUE OLVIDEN Y SE OLVIDE SU DESGRACIA.

LOS HABITANTES DE UNA COMUNIDAD HONESTA Y TRABAJADORA, CREADA DE ACUERDO A SU PROPIO PENSAMIENTO, SE ORGANIZAN PARA CONSTRUIR Y DEFENDER LA PAZ QUE NECESITAN, COMBATIENDO AL CRIMEN QUE EL GOBIERNO PROTEGE. POR ESO UNO DE SUS HABITANTES ES SECUESTRADO Y ASESINADO. SUS FAMILIARES Y COMPAÑEROS PIDEN JUSTICIA Y QUE NO SE VUELVA A REPETIR EL CRIMEN DE QUE SE MATEN EL TRABAJO Y LA HONESTIDAD, PARA QUE OTROS FAMILIARES Y COMPAÑEROS NO MUERAN UN MUCHO AL MORIR QUIENES LUCHAN POR EL COLECTIVO.

Y EL GOBIERNO LES RESPONDE CON DECLARACIONES Y PROMESAS MENTIROSAS, TRATANDO DE CANSARLOS Y DE QUE OLVIDEN Y SE OLVIDE SU DESGRACIA.

UNOS JÓVENES, BUENOS ESTUDIANTES Y BUENOS DEPORTISTAS, SE REÚNEN PARA DIVERTIRSE O SALEN A PASEAR O A PLATICAR SANAMENTE, UN GRUPO CRIMINAL ATACA EL LUGAR Y LOS ASESINA. Y EL GOBIERNO LOS VUELVE A ASESINAR AL DECLARAR QUE ESOS JÓVENES ERAN CRIMINALES QUE FUERON ATACADOS POR OTROS CRIMINALES. LAS MADRES Y LOS PADRES DEMANDAN JUSTICIA Y QUE NO SE VUELVAN A REPETIR LOS DELITOS DE NO PROTEGER A LOS JÓVENES Y DE ACUSARLOS INJUSTAMENTE DE SER DELINCUENTES, PARA QUE OTRAS MADRES Y PADRES NO MUERAN UN MUCHO AL MORIR DOS VECES LA SANGRE QUE PARA ESTAR VIVA FUE NACIDA.

Y EL GOBIERNO LES RESPONDE CON DECLARACIONES Y PROMESAS MENTIROSAS, TRATANDO DE CANSARLOS Y DE QUE OLVIDEN Y SE OLVIDE SU DESGRACIA.

COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS:
HERMANOS Y HERMANAS:

HACE UNOS DÍAS EMPEZÓ A CAMINAR EN SILENCIO EL PASO DE UN PADRE QUE ES POETA, DE UNAS MADRES, DE UNOS PADRES, DE UNOS PARIENTES, DE UNOS HERMANOS, DE UNAS AMISTADES, DE UNOS CONOCIDOS, DE SERES HUMANOS.

AYER FUERON SUS DIGNAS PALABRAS, HOY ES SU SILENCIO DIGNO.

SUS PALABRAS Y SUS SILENCIOS DICEN LOS MISMO: QUEREMOS PAZ Y JUSTICIA, O SEA UNA VIDA DIGNA.

ESTAS PERSONAS HONESTAS ESTÁN PIDIENDO, DEMANDANDO, EXIGIENDO DEL GOBIERNO UN PLAN QUE TENGA COMO PRINCIPALES OBJETIVOS LA VIDA, LA LIBERTAD, LA JUSTICIA Y LA PAZ.

Y EL GOBIERNO LES RESPONDE QUE SEGUIRÁ CON SU PLAN QUE TIENE COMO PRINCIPAL OBJETIVO LA MUERTE Y LA IMPUNIDAD.

ESTAS PERSONAS NO BUSCAN SER GOBIERNO, SINO QUE BUSCAN QUE EL GOBIERNO PROCURE Y CUIDE LA VIDA, LA LIBERTAD, LA JUSTICIA Y LA PAZ DE LOS GOBERNADOS.

SU LUCHA NO NACE DEL INTERÉS PERSONAL.

NACE DEL DOLOR DE PERDER A ALGUIEN QUE SE QUIERE COMO SE QUIERE A LA VIDA.

LOS GOBIERNOS Y SUS POLÍTICOS DICEN QUE CRITICAR O NO ESTAR DE ACUERDO CON LO QUE ESTÁN HACIENDO ES ESTAR DE ACUERDO Y FAVORECER A LOS CRIMINALES.

LOS GOBIERNOS DICEN QUE LA ÚNICA ESTRATEGIA BUENA ES LA QUE ENSANGRENTA LAS CALLES Y LOS CAMPOS DE MÉXICO, Y DESTRUYE FAMILIAS, COMUNIDADES, AL PAÍS ENTERO.

PERO QUIEN ARGUMENTA QUE TIENE DE SU LADO LA LEY Y LA FUERZA, SÓLO LO HACE PARA IMPONER SU RAZÓN INDIVIDUAL APOYÁNDOSE EN ESAS FUERZAS Y ESAS LEYES.

Y NO ES LA RAZÓN PROPIA, DE INDIVIDUO O DE GRUPO, LA QUE DEBE IMPONERSE, SINO LA RAZÓN COLECTIVA DE TODA LA SOCIEDAD.

Y LA RAZÓN DE UNA SOCIEDAD SE CONSTRUYE CON LEGITIMIDAD, CON ARGUMENTOS, CON RAZONAMIENTOS, CON CAPACIDAD DE CONVOCATORIA, CON ACUERDOS.

PORQUE QUIEN IMPONE SU RAZÓN PROPIA, SÓLO DIVIDE Y CONFRONTA. Y ES ASÍ INCAPAZ DE RAZÓN COLECTIVA Y POR ESO DEBE REFUGIARSE EN LA LEY Y LA FUERZA.

UNA LEY QUE SÓLO SIRVE PARA GARANTIZAR IMPUNIDAD A PARIENTES Y AMIGOS.

UNA FUERZA QUE ESTÁ CORROMPIDA DESDE HACE TIEMPO.

LEY Y FUERZA QUE SIRVEN PARA DESPOJAR DE UN TRABAJO DIGNO, PARA SOLAPAR INEPTITUDES, CALUMNIAR, PERSEGUIR, ENCARCELAR Y MATAR A QUIENES CUESTIONAN Y SE OPONEN A ESA RAZÓN, A ESA LEY Y A ESA FUERZA.

TENER MIEDO DE LA PALABRA DE LA GENTE Y VER EN CADA CRÍTICA, DUDA, CUESTIONAMIENTO O RECLAMO UN INTENTO DE DERROCAMIENTO, ES ALGO PROPIO DE DICTADORES Y TIRANOS.

VER EN CADA DOLOR DIGNO UNA AMENAZA, ES DE ENFERMOS DE PODER Y AVARICIA.

Y MAL HACE EL MANDO QUE LES DICE A SUS SOLDADOS Y POLICÍAS QUE EL ESCUCHAR A LA GENTE NOBLE Y BUENA ES UN FRACASO,

QUE EL DETENER UNA MATANZA ES UNA DERROTA,

QUE EL CORREGIR UN ERROR ES RENDIRSE,

QUE PENSAR Y BUSCAR MEJORES CAMINOS PARA SERVIR MEJOR A LA GENTE ES ABANDONAR CON VERGÜENZA UNA LUCHA.

PORQUE EL SABER ESCUCHAR CON HUMILDAD Y ATENCIÓN LO QUE DICE LA GENTE ES VIRTUD DE UN BUEN GOBIERNO.

PORQUE EL SABER ESCUCHAR Y ATENDER LO QUE LA GENTE CALLA ES LA VIRTUD DE GENTE SABIA Y HONESTA.

COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS:
HERMANOS Y HERMANAS:

HOY NO ESTAMOS AQUÍ PARA HABLAR DE NUESTROS DOLORES, DE NUESTRAS LUCHAS, DE NUESTROS SUEÑOS, DE NUESTRAS VIDAS Y MUERTES.

HOY NO ESTAMOS AQUÍ PARA SEÑALAR CAMINOS, NI PARA DECIR QUÉ HACER, NI PARA RESPONDER A LA PREGUNTA DE QUÉ SIGUE.

HOY ESTAMOS AQUÍ REPRESENTADO A DECENAS DE MILES DE INDÍGENAS ZAPATISTAS, MUCHOS MÁS DE LOS QUE HOY SOMOS VISTOS, PARA DECIRLE A ESE DIGNO PASO SILENCIOSO:

QUE EN SU DEMANDA DE JUSTICIA…

QUE EN SU LUCHA POR LA VIDA…

QUE EN SU ANHELO DE PAZ…

QUE EN SU EXIGENCIA DE LIBERTAD…

NOSOTRAS, NOSOTROS, LAS ZAPATISTAS, LOS ZAPATISTAS, LOS COMPRENDEMOS Y LOS APOYAMOS.

HOY ESTAMOS AQUÍ PARA RESPONDER AL LLAMADO DE QUIENES LUCHAN POR LA VIDA.

Y A QUIENES EL MAL GOBIERNO RESPONDE CON LA MUERTE.

PORQUE DE ESO SE TRATA TODO ESTO, COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS.

DE UNA LUCHA POR LA VIDA Y EN CONTRA DE LA MUERTE.

NO SE TRATA DE VER QUIEN GANA DE ENTRE CATÓLICOS, EVANGÉLICOS, MORMONES, PRESBITERIANOS O DE CUALQUIER RELIGIÓN O NO CREYENTES.

NO SE TRATA DE VER QUIÉN ES INDÍGENA Y QUIÉN NO.

NO SE TRATA DE VER QUIÉN ES MÁS RICO O MÁS POBRE.

NO SE TRATA DE QUIEN ES DE IZQUIERDA, DE CENTRO O DE DERECHA.

NO SE TRATA DE SI SON MEJORES LOS PANISTAS O LOS PRIÍSTAS O LOS PERREDISTAS O COMO SE LLAME CADA QUIEN O TODOS SON IGUALES DE MALOS.

NO SE TRATA DE QUIEN ES ZAPATISTA O NO LO ES.

NO SE TRATA DE ESTAR CON EL CRIMEN ORGANIZADO O CON EL CRIMEN DESORGANIZADO QUE ES EL MAL GOBIERNO.

NO.

DE LO QUE SE TRATA ES DE QUE PARA PODER SER LO QUE CADA QUIEN ESCOGE SER, PARA PODER CREER O NO CREER, PARA ELEGIR UNA CREENCIA IDEOLÓGICA, POLÍTICA O RELIGIOSA, PARA PODER DISCUTIR, ACORDAR O DESACORDAR, SON NECESARIAS LA PAZ, LA LIBERTAD, LA JUSTICIA Y LA VIDA.

COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS:
HERMANOS Y HERMANAS:

ESTAS NOBLES PERSONAS NO NOS ESTÁN LLAMANDO O CONVENCIENDO PARA SER DE UNA RELIGIÓN, UNA IDEA, UN PENSAMIENTO POLÍTICO O UNA POSICIÓN SOCIAL.

NO NOS ESTÁN LLAMANDO A QUITAR UN GOBIERNO PARA PONER OTRO.

NO NOS ESTÁN DICIENDO QUE HAY QUE VOTAR POR UNO O POR OTRO.

ESTAS PERSONAS NOS ESTÁN CONVOCANDO A LUCHAR POR LA VIDA.

Y SÓLO PUEDE HABER VIDA SI HAY LIBERTAD, JUSTICIA Y PAZ.

POR ESO ÉSTA ES UNA LUCHA ENTRE QUIENES QUIEREN LA VIDA Y QUIENES QUIEREN LA MUERTE.

Y NOSOTROS, LAS ZAPATISTAS, LOS ZAPATISTAS, ELEGIMOS LUCHAR POR LA VIDA, ES DECIR, POR LA JUSTICIA, LA LIBERTAD Y LA PAZ.

POR ESO…

HOY ESTAMOS AQUÍ PARA DECIRLES SENCILLAMENTE A ESAS BUENAS PERSONAS QUE EN SILENCIO CAMINAN, QUE NO ESTÁN SOLOS.

QUE ESCUCHAMOS EL DOLOR DE SU SILENCIO, COMO ANTES LA DIGNA RABIA DE SUS PALABRAS.

QUE EN SU ALTO A LA GUERRA….

QUE EN SU NO MÁS SANGRE…

QUE EN SU ESTAMOS HASTA LA MADRE…

¡NO ESTÁN SOLOS!

COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS:
HERMANOS Y HERMANAS:

¡VIVAN LA VIDA, LA LIBERTAD, LA JUSTICIA Y LA PAZ!

¡MUERA LA MUERTE!

¡PARA TODOS TODO, NADA PARA NOSOTROS!

¡DEMOCRACIA!
¡LIBERTAD!
¡JUSTICIA!
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena. Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 7 de mayo del 2011.

Etiquetas: , , ,

lunes, mayo 09, 2011

-Conclusiones sobre la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad. -La participación del EZNL, ¿era lo esperado?

Conclusión general, en boca d euno de mis mejores amigos y compas: "somos un chingo, somos un desmadre, y estamos hasta la madre". Creo que la marcha mostró mucha fuerza ciudadana, mucha solidaridad, mucha cohesión. Que marchamos juntos muchos contingentes e individuos que normalmente uno nunca ve reunidos. Que todos logramos coincidir en que hay que cambiar esto, ya sea por la vía de rendición de cuentas, ya sea por la de la desobediencia civil.
Sobre el EZ, preguntaría: ¿lo esperado por quién? No soy persona de crearme expectativas. A mí me hizo ilusión ver que en el Otro contingente panchos villas, anarquistas de ultra, familias, indígenas, indigenistas, universitarios y toda suerte de Otros marchamos juntos.

¡Pregunta!

domingo, mayo 08, 2011

La Marcha-Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad.

El día de hoy, 8 de mayo de 2011, desde distintos puntos del país miles de personas saldremos a las calles para ir en búsqueda de un México distinto al que nos ofrecen la crueldad desorbitante del crimen organizado y la igualmente criminal complicidad que con éste sostiene buena parte de la clase política y el sector empresarial que detentan el poder que de arriba viene, haciendo de la impunidad el que quizás sea el gesto más indignante de una guerra tan estúpida como hipócrita que, como rasgo más ominoso, ha cobrado decenas de miles de vidas de personas inocentes.

Se ha dicho que la gota de sangre que derramó el vaso fue la tortura y el posterior asesinato por asfixia de siete personas, cinco jóvenes y dos adultos, ocurrido la noche del pasado 27 de marzo en Temixco, Morelos, una de las cuales es el joven Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del poeta Javier Sicilia. De los otros cuatro jóvenes, tres, Julio César Romero Jaime, Luis Antonio Romero Jaime y Gabriel Anejo Escalera, habían sido amigos desde la infancia de Juan Francisco; el cuarto, Jesús Chávez Vázquez, había sido un vecino muy cercano a todos ellos. Los adultos, un hombre y una mujer, eran Álvaro Jaime Avelar y María del Socorro Estrada Hernández, tíos de Julio César y Luis Antonio.

Las explicaciones de por qué éste caso provocó la indignación que otros no, han partido, así lo creo, de una falsa disyuntiva: creer que sólo este caso nos indignó; así lo exponen, al menos, quienes descalifican nuestras acciones públicas y desdeñan nuestra palabra. Sin embargo, el hecho de que ante el multihomicidio de Temixco hayamos salido a las calles como en apariencia no lo habíamos hecho para con otros casos responde, según mi pobre percepción, justo a que ésa fue la convocatoria que nos hizo el mismo Javier Sicilia: tomar la calle, manifestarnos, reactivar la imaginación para encontrarnos de nuevo, recomponer el tejido social, recordar a nuestros amigos y familiares asesinados porque no son meras cifras de “daños colaterales”, pensar en voz alta vías para salir del callejón sin salida de la muerte en que está atorado el país.

Indolencia + Estulticia = Mezquindad.

Acusando una mezquindad insultante hay quienes se preguntan por qué Sicilia no convocó igual a tomar la calle en tragedias similares o “peores” anteriores a la suya; amén de que la respuesta le toca exclusivamente a él, quienes hacen dichos cuestionamientos, además de su total falta de compasión (que de suyo ya habla de su calidad moral) dejan de manifiesto su ignorancia o intencionalmente olvidan quién ha sido y quién es Javier Sicilia. Es lógico, ¿cómo saber que quien recibió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 2009 lleva más de 30 años escribiendo para diversos medios impresos, en especial para la revista Proceso, hablando justamente de la necesidad de caminar junto a las justas causas que abanderan los movimientos sociales de este país?

¿Cómo saber que en 2007 fundó la revista Conspiratio con la intensión de “provocar el replanteamiento de las estructuras sociales y culturales de occidente generando un espacio de reflexión y debate que dé como fruto panoramas alternativos para una sociedad más humana desde una perspectiva que ni la izquierda ni la derecha políticas de México han adoptado”, que en 2001 se unió al movimiento que luchó por defender el patrimonio natural y cultural que había en los terrenos del ex Casino de la Selva o que en 1994 (año desde el cual acompaña la lucha zapatista) fundó la revista Ixtus desde donde emprendió su crítica a la modernidad de la mano del Evangelio y la espiritualidad en las enseñanzas de Gandhi, Iván Illich o Giuseppe Lanza del Vasto?

¿Cómo saber que desde la década de los ochenta viene participando muy de cerca con las Comunidades Eclesiales de Base impulsadas por don Sergio Méndez Arceo para incidir en la transformación social y democrática de México y Latinoamérica, y que ello explica en parte que hace 28 años haya sido cofundador de la sección mexicana de Servicio Paz y Justicia, organización no gubernamental defensora de los derechos humanos fundada por Adolfo Pérez Esquivel con la noviolencia activa como premisa?

¿Cómo saberlo si, vaya, ni siquiera leemos poesía; mucho menos a quién se ganó el Aguascalientes 2009? Eso no nos lo anuncian subrepticiamente los actores y actrices de las telenovelas, ni aparece en coquetonas animaciones en las transmisiones de futbol y como que todavía no terminamos de creer que va en serio la mediática invitación a leer con nuestros hijos de quienes a leguas se ve que en su vida han agarrado un libro, incluyendo la secretaria vitalicia del sindicato de maestros, que ni siquiera sabe leer aquello de A/H1N1.

Tienen razón: cómo saberlo. Pero no saberlo no les exime de su dolo y mala fe; ni, mucho menos, de su indolencia y estulticia; de su mezquindad.

En fin, les pido que me disculpen quienes sí sabían todo esto y mucho más; sólo quise medio responder a quienes esgrimen una serie de argumentos varios, incluyendo la puesta en duda de la calidad moral de quienes nos convocan, para intentar descalificar algo cuya razón está en la justeza de sus demandas. Y aprovecho lo que acabo de decir, «quienes nos convocan», para pasar al siguiente punto de este mi chorema: ya no es sólo Javier Sicilia quien nos convoca a tomar la calle, recuperar el espacio público que las “autoridades” cedieron al crimen organizado y habitarlo con nuestra palabra vestida de silencio.

Recuperar al país.

La Marcha-caminata por la Paz con Justicia y Dignidad; es, precisamente, la expresión del dolor de un amplio sector de la sociedad que lleva tiempo diciendo, gritando, escribiendo, exigiendo, pidiendo que se detenga esta sinrazón. Allí están empresarios como los señores Eduardo Gallo y Julián LeBarón, a quienes les secuestraron y asesinaron una hija, un hermano y un buen amigo; están las mamás y los papás del Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio, a quienes la negligencia y el compadrazgo les arrebataron a sus hijas e hijos en la Guardería ABC; están el padre Alejandro Solalinde, quien lucha por los derechos humanos, sobre todo la vida, de migrantes que atraviesan nuestro país rumbo a Estados Unidos y monseñor Raúl Vera, quien hace lo propio por los miles de mineros que son explotados y asesinados en Coahuila; está Olga Reyes Salazar, cuya familia de luchadoras y luchadores sociales ha sido sistemáticamente perseguida y asesinada; están las integrantes de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, familiares de mujeres desparecidas y asesinadas en Ciudad Juárez, y de la Sociedad Civil Las Abejas, cuyos familiares fueron masacrados en Acteal; está, incluso, Marisela Escobedo (su foto en la vanguardia de la marcha-caravana que va de Cuernavaca a la ciudad de México es conmovedora y, a la vez reveladora), asesinada en Chihuahua por la misma impunidad que asesinó a su hija Rubí… bueno, hasta los multiseñalados por sectarios, las y los adherentes de la Otra Campaña (incluyendo, obvio, el EZLN), estamos sumándonos a la convocatoria inicial de Javier Sicilia y de la Red por la Justicia y la Paz.

¿Cuáles son nuestras motivaciones? Recuperar al país, nada más; pero nada menos.

Para ello, ya lo hemos dicho en cuanto espacio y oportunidad tenemos, estamos exigiendo que se modifique la estrategia (suponiendo que existe una) que el gobierno federal, los gobiernos de los estados y las alcaldías han emprendido para combatir, dicen, al crimen organizado. En principio, porque dicha “estrategia” se echó a andar sin contar con un trabajo serio y a conciencia de los aparatos de inteligencia sobre la magnitud del problema que, insisto: dicen, se quiere resolver. Así, pues, siguiendo en esto de otorgarles el beneficio de la duda, el uso de la fuerza del Estado, expresado en la militarización del país, no parece ser sino un gran error que expone a nuestras fuerzas armadas a quedar a expensas del crimen organizado y que deja a la población civil indefensa ante los abusos de quienes por definición han sido entrenados para asesinar primero y averiguar después.

No obstante, tenemos razones suficientes para suponer que la guerra contra el crimen organizado (que se ha reducido a combate contra el narcotráfico: otro de los graves “errores”) no es, precisamente, sólo un error. Los datos que dan cuenta de la complicidad de la clase política de todos los colores y en todos los niveles de gobierno, así como de la asociación por supuesto delictuosa del sector empresarial para con las bandas del crimen organizado son, verdaderamente, espeluznantes. Estamos hablando de policías y militares trabajando para los cárteles de la droga como gatilleros, de funcionarios de los gabinetes estatales y federal que se han enriquecido ilícitamente y protegen a los capos del narcotráfico, de empresarios que están sacando jugosas ganancias del lavado de dinero, de legisladores que regatean la promulgación de reformas en materia política y que rehúyen siquiera el debate en torno a la legalización del comercio de enervantes, de jueces y abogados que integran mal los expedientes de los delincuentes que al cabo de poco tiempo regresan a las calles y terminan encerrando a inocentes para cubrir su cuota mensual de detenidos.

Luego entonces, el gobierno y el Estado mexicanos son uno de nuestros principales destinatarios. Son ellos, los funcionarios de los tres poderes republicanos, quienes juraron cumplir y velar por el cumplimiento de nuestras leyes; a cambio de ello, reciben salarios y dietas tan exorbitantes que son un escupitajo a la cara de quienes sobreviven día con día en la más extrema pobreza. Y, aún así, han faltado a su protesta. ¿No es justo, entonces, que les demandemos que hagan su trabajo y que lo hagan bien, y que si no quieren o de plano no pueden que renuncien?

Paz con Justicia y Dignidad.

El señor Calderón, en su calidad de Presidente de la República (no entremos por ahora en si lo es por producto de un fraude, como sostenemos mucho, o si llegó a la Silla del Águila con todas las de la ley, como sostienen otros) y trepado en su muy particular ¡ya basta!, exige que dirijamos nuestras demandas a “los malos”; “olvida”, o quiere olvidar, que quien protestó protegernos, velar por nosotros y por nuestros hijos, fue él, no “los malos”. Aún así, la exigencia al crimen organizado es clara: regresen a sus antiguos códigos, si se quieren matar por su estúpida mercancía, háganlo; pero no toquen a la población civil, no lastimen a gente inocente que ni la debe ni la teme.

Desafortunadamente, tal demanda puede ser dirigida únicamente a quien trafica con alguna mercancía porque, a quien trafica con seres humanos o tiene por negocio secuestrarnos, le parecería un contrasentido. Aquí es donde regresamos al punto de partida: nadie tiene derecho a lastimar a nadie, y si alguien lo hace hay (o debe haber) una autoridad que lo debe impedir o, si no lo consigue, sancionar y castigar; no asociarse con ése alguien, no protegerlo, no cuidar que viva como rey en las cárceles del país, no lavar su dinero, no perseguir a sus enemigos comerciales para garantizarle el monopolio de su mercado… en fin, no tantas cosas que sabemos pasan.

Por eso es que la Marcha-Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad del 5 al 8 de mayo de 2011, lo mismo que sus ediciones en todas las entidades del país y en más de diez naciones, es tan importante. Hemos decidido guardar silencio para que se escuche fuerte que queremos paz; pero no la paz de los sepulcros. Una paz que se sostiene a punta de balazos, no es paz.

Una paz construida sobre la base de la insensata explotación de los recursos naturales y la cultura del desperdicio, no es paz.

Una paz con miles de jóvenes sin oportunidades de empleo ni de educación, no es paz.

Una paz con miles de mujeres desaparecidas y asesinadas por el delito de ser mujeres, no es paz.

Una paz con más de un centenar de periodistas cuya voz ha sido silenciada por desaparición o asesinato, no es paz.

Una paz donde los trabajadores del campo arriesgan la vida (y la pierden) al tener que migrar a otro país, no es paz.

Una paz donde a los trabajadores de la ciudad les son esquilmadas sus conquistas laborales de siglos, no es paz.

Una paz donde a religiosos de buena voluntad y defensores de derechos humanos se les persigue y/o asesina, no es paz.

Una paz donde los pocos empresarios honestos tienen que huir del país por temor a ser lastimados en su persona o la de los suyos, no es paz.

Una paz donde se les regatea el reconocimiento de sus derechos colectivos a los pueblos indígenas, reserva moral de nuestras naciones, no es paz.

Una paz que mira sin inmutarse la muerte por negligencia de 49 niños entre 1 y 3 años de edad y se desatiende de más de 70 que aún luchan entre lesiones físicas y del alma, no es paz.

Una paz donde todos los días crece el número de Madres Coraje que buscan a sus hijos e hijas en fosas, anfiteatros, cuarteles, separos, presas, barrancas, tambos con ácido, cárceles clandestinas, no es paz.

Una paz con las fuerzas armadas fuera de sus cuarteles cometiendo innumerables violaciones a los derechos humanos, no es paz; porque, simple y sencillamente, una paz militarizada, no es paz.

En fin, una paz que cancela toda posibilidad de futuro a razón de más de 40 mil asesinatos en un lustro, 40 mil asesinatos que siguen impunes; una paz suicida, pues, no es paz. Porque la Paz, o se construye todos los días de la mano de la Justicia y la Dignidad, o no será.

Etiquetas: , ,

viernes, mayo 06, 2011

TIEMPOS MODERNOS :: Hasta pronto, padre Orozco.

Quizás una de las maneras que existen para dar nuestras condolencias a alguien que admiramos y queremos por el fallecimiento de otro alguien que el alguien nuestro quiere y admira es dar eco a su palabra vestida con el dolor de la ausencia que deja el alguien suyo por ser, en verdad, un alguien primero, un alguien guía, un alguien luz. Eso es justo lo que quiero hacer ahora desde este espacio que venimos construyendo contra toda lógica comercial de ofertas y demandas, a contracorriente; acompañar la palabra de uno de esos álguienes que son tan significativos en mi historia personal que la muerte reciente de uno de sus álguienes fundamentales, ¿fundacionales?, duele.

Un abrazo, Jaime; un abrazo, hermano.


Tiempos Modernos | Hasta pronto, padre Orozco.
Publicado en La Jornada Morelos, el 6 de mayo de 2011.

por: Jaime Luis Brito.

Más o menos como a los 10 años, cuando los padres todavía podían obligarme a hacer cosas, me obligaban a ir a misa. Los domingos no eran muy bien recibidos porque había que enfrentar ese ritual antiquísimo. Jorge, mi hermano menor, y un servidor, nos escondíamos de las viejitas regañonas en un viejo confesionario. Y ahí, jugábamos en silencio, mientras pasaba la tortuosa homilía.

Ya para entonces un sacerdote alto, calvo y con voz de trueno, levantaba su voz desde el altar. No hablaba de un dios muerto o allá en el cielo con dedo flamígero. Hablaba de un dios preocupado por la situación en el mundo y preocupado por la indiferencia de sus hijos, metidos en la televisión.

Quizás por eso me gusta contar historias, analizarlas, desmenuzarlas. Porque, como dice Jorge, tal vez yo jugaba o fingía que jugaba en el confesionario, pues quizás sí ponía atención a los profundos análisis de la vida pública, política y social en que convertía su homilía domingo a domingo. Porque aquel sacerdote exigía a sus oyentes tres cosas básicas: la Biblia en la mano derecha, el periódico en la izquierda y la cabeza sobre los hombros. Ver la realidad, analizar a la luz del Evangelio y luego tomar decisiones, actuar en consecuencia, salir y cambiar eso que estaba mal. La pedagogía del oprimido de Paulo Freire.

Rogelio Orozco Farías, incansable promotor de la lectura de la Biblia, provocador incorregible e impulsor de las luchas y causas mejores, partió ayer y la pérdida es grande y profunda. Su voz no había sido acallada ni siquiera por el tanque de oxígeno que desde hace mucho lo acompañaba a todas partes. La última vez que hablé con él, lo hice en el trayecto de Loma de Mejía a su casa. Con todo y respirador, el padre había llegado hasta ese terreno agreste para celebrar a la Tierra y manifestar así su inconformidad con el basurero de PASA y Giles Sánchez.

La última vez que lo vi con vida estaba sentado a la derecha de Javier Sicilia en la ofrenda del zócalo. Quería, a pesar de su silla de ruedas, ir a la marcha a México. Y llegarás padre, llegarás el domingo; te lo aseguro. Este viernes se celebrará una misa en la capilla de la Tercera Orden, en Catedral, y por la noche sus restos serán incinerados. Como le dijo Casaldáliga a Don Sergio, “descansa padre, si puedes, que no te dejaremos sosegado”. Vale.

jaimebrito@mexico.com

Etiquetas: , , ,

jueves, mayo 05, 2011

CARTAS A ADIS :: Marchar por la paz en la “Ciudad de la Paz”.

Publicado en Grietas el 4 de mayo de 2011, y en La Jornada Morelos, el 5 de mayo de 2011.


El pasado 30 de abril, me preguntabas: «pá, ¿tú por qué vas a marchar el 8 de mayo?» La respuesta fue, en principio, bastante simple: «por la paz, mi amor; una paz con justicia y dignidad; por la esperanza… pero, sobre todo, por ti.» Tú, mi pequeño, a quien de “pequeño” ya sólo te queda el mote, sonreíste acercando las comisuras de tus labios a las esquinas del brillo de tus ojos y seguiste jugando. Yo me quedé pensando, sin embargo, en una respuesta más compleja.

Sin saber exactamente el porqué, mi mente viajó a la tarde del 1 de diciembre de 2006, cuando Felipe Calderón rindió protesta como presidente de México rodeado por militares del Estado Mayor Presidencial en una ceremonia que duró apenas, a penas, cinco minutos. Unos días más tarde, presentó una propuesta para que el Congreso recortara millones de pesos a educación y cultura en el siguiente año fiscal y aumentara recursos a las fuerzas armadas y, si no mal recuerdo, no pasaría ni un mes para que en su calidad de comandante supremo de las mismas ordenara lo que sería su primer golpe al avispero del crimen organizado en México, precisamente en su estado natal.

Han pasado poco más de cuatro años desde entonces. Los botones de muestra de lo que significa su “estrategia” contra el crimen organizado están a la orden del día en la prensa nacional y extranjera ocupando los titulares de la nota roja; su “valor” y su “visión” para enfrentar un mal endémico como el narcotráfico se hacen de manifiesto, por un lado, en la militarización en que tiene sumido al país y, por el otro, en el sitial que ocupa Joaquín El Chapo Guzmán en la lista Forbes, y sus socios y cómplices en el poder, ora republicano, ora fáctico, con quienes ha pactado reducir a la nación en pedazos no han parado de sacar tajada política de sus “errores”; en especial el PRI (la organización criminal más grande del país), que aguarda como zopilote a que caiga de La Silla del Águila.

Pienso en Torreón, una de mis primeras ciudades adoptivas, y en lo que la han convertido el crimen organizado y los cálculos de quienes desde la clase política y empresarial se han asociado con éste. Pienso en Cuernavaca, otra de mis ciudades adoptivas, y en cuando por ser un lugar donde vivían las familias de algunos de los capos del narcotráfico era todavía la ciudad de la eterna primavera y no la de la eterna balacera que es ahora. Pienso en Mérida, la más reciente de mis ciudades adoptivas, y la miro como alguna vez miré a Cuernavaca y a Torreón, y pregunto: ¿la tortura hasta la muerte del hijo de quién, el secuestro impune del papá de quién, la violación sexual a la compañera de quién, la prostitución forzada de la hija de quién debemos esperar para entender que urge detener la galopante estupidez que nos desgobierna?

El próximo 8 de mayo, a eso de las 5 de la tarde, yo también saldré a las calles para vestir mi palabra de silencio ante la sordera de aquellas y aquellos políticos y empresarios, legales e ilegales, criminales todos, a los que les vale madres que estemos hasta la madre; pero, sobre todo, de cara a la indolencia y la estulticia de quienes seguirán con los brazos cruzados hasta que la muerte toque a la puerta de sus casas. Así, pues, sumaré mis pasos a los de la gente buena y honesta que marchará por la paz y contra la impunidad en la oficialmente bautizada “Ciudad de la Paz”; la también llamada “Ciudad Blanca”: Mérida, Yucatán.

Iré al “remate” del Paseo Montejo, a un costado del monumento que las señoras y los señores del poder y del dinero erigieron a los genocidas cuyo apellido da nombre a la avenida para recordarnos que el crimen y la impunidad tienen raíces históricas en estas tierras, y, junto a mis pasos, ofreceré mis manos, mi corazón y mi pensamiento para honrar la memoria de las miles de personas que esta guerra nos ha arrebatado desde Tijuana a Tapachula, para caminar en la distancia con sus amigos y familiares, para exigir que se detenga la cuota de sangre que estamos pagando entorno al comercio de una mercancía que sigue perversamente prohibida, para ganarle la calle y demás espacios públicos a la abulia, la indiferencia que también es violencia… para que tú, hijo, puedas crecer en una ciudad que pueda llamarse de la paz porque lo hará con dignidad y no con la hipocresía de quien cierra los ojos para, como dijera Benedetti, no ver las uñas sucias de la miseria.


Etiquetas: , , , ,

Atenco, un otro cinco de mayo.


Los días detrás del otro 5 de mayo.

Han pasado cinco años, mil 825 días con todo y sus noches; aún así, el tufo a impunidad que se respiraba en el aire aquella mañana del 5 de mayo de 2006 persiste en su intención de dejarnos claro “quien manda aquí”. Aunque no muy bien lo consigue.

Sí, hablo de la mañana de un otro 5 de mayo. Una mañana detrás de la cual hay, también, muchos otros días muy otros.

No hablo, pues, por ahora, del 11 de julio de 2002, cuando al menos un millar de elementos de la Fuerza de Acción y Reacción Inmediata (FARI) mexiquense se enfrentaron contra unos cien ejidatarios del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) que resistían la intentona gubernamental foxista de expropiar sus tierras, a razón de 7 pesos el metro cuadrado, para construir un aeropuerto alterno al de la ciudad de México; lo que dio por resultado decenas de detenidos y heridos, así como la muerte, dos semanas después, de José Enrique Espinoza Juárez. Tampoco del 7 de marzo de 2006, cuando el candidato panista a la Presidencia de la República, Felipe Calderón, también conocido como Felipe Franco Pinochet, declaraba arrogante su intención de reintentar el despojo que su predecesor no pudo llevar a cabo cuatro años atrás: “que sean los expertos y no los machetes los que determinen la construcción [del aeropuerto metropolitano]”.

Tampoco hablo del 21 de abril, un día después del ataque de policías y ganaderos en contra de horticultores y floricultores del Mercado Belisario Domínguez, donde también fueron golpeadas y golpeados decenas de mujeres y ancianos. Ni de la madrugada del 3 de mayo de ése 2006 cuando, tras una mesa de diálogo con “autoridades” del ayuntamiento perredista de Texcoco que en la víspera habían asegurado el permiso para la venta de sus flores ése día de la Santa Cruz en el mercado municipal, las y los floricultores serían desalojados con lujo de violencia; telón de boca que daría paso a los enfrentamientos en la carretera federal Texcoco-Lechería cuyas imágenes le darían la vuelta al mundo en 80 kilobytes, convirtiéndose en un muestrario cada vez menos extraño de la insensatez y la estulticia gubernamentales y de los medios electrónicos de dizque comunicación en México.

Es más, ni siquiera hablo de aquella dolorosa mañana del 4 de mayo en que, azuzados mediáticamente y con la venia del enano político que unos meses después arribaría al poder por causa y efecto de un fraude electoral, los funcionarios desfuncionales de los gobiernos del Estado de México, priísta, y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, panista, iniciaron el operativo de represalia con que se cobraron la herida recibida en su orgullo de militares vestidos de policías el día anterior, arrasando con todo y contra todos en Atenco. Todavía recuerdo, como si hubiera sido ayer, el timbre del teléfono sonando durante horas hasta convertirse en una copia barata de las trompetas que supuestamente harán sonar los ángeles del Apocalipsis, dejando escurrir las cifras de cientos de compañeras y compañeros de la Otra Campaña perseguid@s, arrestad@s, golpead@s, secuestrad@s y torturad@s con agresiones físicas, verbales, psicológicas y violaciones sexuales a manos de quienes se dicen “guardianes del orden”.


La víspera.

No lo hago, porque prefiero hablar de la mañana del 5 de mayo de 2006; ésa en la que el país amaneció siendo uno muy otro. Los enfrentamientos de las últimas 48 horas; las detenciones, entre otros, de Ignacio del Valle y el asesinato del casi niño Javier Cortés Santiago el día 3; así como los allanamientos y detenciones ilegales, ejemplares en su bestialidad, del día 4; habían cerrado la puerta al México que en 1997 y 2000 celebraba, con los triunfos de la oposición en la ciudad de México y el gobierno federal, respectivamente, la supuesta entrada a la lista de los países democráticos del planeta tras la expulsión del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Los Pinos. Sin embargo, los hechos, que como siempre suelen ser más testarudos que los dichos, terminaron por mostrar en toda su crudeza la calaña de quienes por un lado del espectro político, bajo las siglas del Partido Acción Nacional (PAN), se habían autoproclamado los paladines del progreso y la democracia a lo largo de 67 años, y de quienes por el otro, con el nombre de Partido de la Revolución Democrática (PRD), se jactaban de representar desde 1989 lo más granado de la izquierda partidista: resultaron tan antidemocráticos y represivos como la triste y largamente célebre “dictadura perfecta” (Vargas Llosa dixit) del PRI.

La brutalidad manifestada en San Salvador Atenco había puesto a cada quien en su lugar: el candidato del PRI, famoso por hacer fraudes hasta en maratones internacionales, felicitó al gobernador de su partido en el Estado de México, Enrique Peña Nieto, por la violenta solución; el del PAN defendió el revanchismo del gobierno federal blanquiazul y dijo que de estar en semejante situación él hubiera hecho lo mismo, y el del PRD, más preocupado por los 10 puntos que decía llevar de ventaja en las encuestas, apenas alcanzó a condenar la violencia “viniera de quien viniera”, pero ya no pudo, quizás porque no quiso, señalar siquiera la protagonizada por el alcalde texcocano, de su propio partido, en contra del FPDT: “no tenemos nada que ver en este asunto, en este conflicto. Éste es un grupo que ha manifestado no estar de acuerdo con nosotros”.

A tono con las voces cantantes del circo electoral, esa mañana los grandes electores: los medios de comunicación, se dieron a la tarea de denostar al FPDT, a la Otra Campaña, al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y a su jefe militar y vocero: el subcomandante Marcos; adherentes todos de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, emitida en junio de 2005 por la organización insurgente. En la mayoría de los programas de radio, los noticieros de las dos cadenas de televisión que tienen acaparado el espectro radioeléctrico y la prensa escrita se daba cuenta de la “valentía” y coordinación con que los soldados disfrazados de agentes estatales y federales de seguridad pública habían “recuperado el control” de la plaza, “liberado” a los “policías” retenidos la noche del 3 de mayo y garantizado la “vuelta de la paz y el orden”: habían hablado los expertos, no los machetes.

El diario La Jornada, que se había mantenido relativamente distante de la Otra Campaña debido a los señalamientos que el zapatismo le ha hecho al lopezobradorismo salvo por la cobertura que hasta la fecha hacen Hermann Bellinghausen y Gloria Muñoz Ramírez, se comprometió mucho más y dio muestras de qué “valentía”, de qué “recuperación del control”, de qué “liberación de policías” y de qué “regreso de la paz y el orden” se trataba: toletiza al trabajador jubilado telefonista Jorge Salinas; vejación a una mujer indígena, que después supimos era doña Magdalena García; cateos sin órden judicial y destrozos en bienes inmuebles; secuestro, más que arresto, de 218 hombres y mujeres, la mayoría de ellas, 30 de 47, violadas sexualmente como método de tortura; la fractura craneal con exposición de masa encefálica de Alexis Benhumea, causada por el impacto de una lata de gas lacrimógeno, que luego la causaría la muerte porque los militares impidieron la llegada de una ambulancia y detuvieron al médico que pretendió ayudarlo, o la detención y posterior expulsión de las españolas María Sostres y Cristina Valls, la alemana Samanta Dietmar, la chilena Valentina Palma y el chileno Mario Aguirre.

También ésa mañana, el matutino Detrás de la Noticia, conducido por Ricardo Rocha, difundía las declaraciones del excomisionado de la ASE, el vicealmirante Wilfrido Robledo Madrid, quien estando al frente de la PFP tuvo que renunciar por acusaciones de malversación de fondos y uso indebido de atribuciones y facultades, de que sus fuerzas no abandonarían San Salvador Atenco sino hasta “garantizar que la paz quedara totalmente reestablecida”. El capitán de fragata José Antonio Villanueva Lira, jefe de la subsección del servicio militar nacional de la Armada de México, no se quedaría atrás: ése mismo día manifestaría en el marco de la ceremonia de jura de bandera de 150 jóvenes conscriptos que “los recientes acontecimientos de violencia y enfrentamiento entre actores sociales y autoridades del gobierno son hechos aislados de gente protagonista que quiere figurar en los escenarios políticos y sociales” y, tras morderse la lengua, como luego se dice, aseguró que los jóvenes preparados en la Armada “estarían listos” de ser requeridos por el Estado mexicano. ¡Oh, sempiterno 5 de mayo que convocas a que las armas de la Patria quieran vestirse de gloria!.. aunque sea reprimiendo movimientos sociales.

Así, cual paráfrasis de aquél 5 de mayo de 1862 en que las tropas invasoras francesas y los conservadores mexicanos que las apoyaban eran derrotadas por los liberales al mando de Ignacio Zaragoza en la Heroica, hoy ex Preciosa, Puebla, los bandos se habían establecido claramente: de un lado, el de los invasores, las fuerzas armadas estatales y federales priístas y panistas, defensoras del derecho neoliberal de despojar tierras a comunidades y pueblos, la mayoría de los medios de comunicación extendiendo sus tentáculos y mostrando sus pulgares hacia abajo y los candidatos a la Presidencia, ya felicitando, ya guardando un silencio cómplice; del otro, los herederos de Numancia: las y los pobladores de San Salvador Atenco, el FPDT, las y los adherentes de la Otra Campaña que cumplieron entre un día y más de cuatro años presas y presos sin prueba de delito alguno, y los cientos al principio y después miles de adherentes que ése mismo día nos alistábamos para recuperar, nosotros sí, Atenco.


Cuando la dignidad es más grande que el miedo.

La tarde del 5 de mayo de 2006, la marcha encabezada por el delegado zero de la Comisión Sexta del EZLN, el subcomandante Marcos, y los contingentes de estudiantes de la UACh, el IPN, la UNAM y la UAM, llegaba al zócalo de Texcoco sumando poco más de 4 mil personas, el doble de quienes habíamos salido de Chapingo; cuando llegamos a la entrada de San Salvador Atenco, unos minutos antes de que comenzara a oscurecer, éramos ya unas 7 mil personas esperando, sin más armas que la razón y la dignidad, el encontronazo con los agentes de la ASE y la PFP quienes a decir de Robledo Madrid no se retirarían de Atenco sino hasta el 6 ó 7 de mayo; pero, cuando la marcha llegó a la plaza de armas, frente a la Casa de Cultura donde decenas de compañeras y compañeros como la enfermera Edith Rosales fueron golpeados y detenidos, no se veía ni un solo militar, ni siquiera a la policía municipal.

Poco más de tres horas duró el recorrido que terminó con un mitin frente al Auditorio Emiliano Zapata y que se vio coronado por los comunicados de Gloria Arenas, detenida en el penal de Chiconautla, Ecatepec, y de América del Valle, a quien las policías estatales y federales buscan hasta por debajo de las piedras. La cereza en el pastel la pondría Marcos al mostrar algunos cartuchos calibre .38, vacíos unos, sin percutir otros; “si revisan –invitaba el delegado zero- verán que son de la misma marca y el mismo calibre que usa la policía del Estado de México”. Como respuesta, el grito de “¡Asesinos! ¡Asesinos!” se iría haciendo unánime hasta retumbar en el centro de Atenco.

En la legislación mexicana se considera un delito incitar a la rebelión y a la desestabilización del Estado y sus instituciones. Por lo tanto, el perredista Nazario Gutiérrez Martínez, alcalde de Texcoco; los priístas Enrique Peña Nieto y Humberto Benítez Treviño, gobernador y secretario de Gobierno del Estado de México; el panista Vicente Fox Quezada, expresidente de México; los señores Roberto Madrazo, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, excandidatos presidenciales del PRI, PAN y PRD; los militares Wilfrido Robledo Madrid y Ardelio Vargas Fosado, entonces mandos superiores de la ASE mexiquense y la PFP; el abogado Eduardo Medina-Mora Icaza, extitular de la SSP federal y posteriormente, premiado por el gobierno (sic) calderonista, como procurador General de Justicia, y, finalmente, los empresarios Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego, dueños de Televisa y TvAzteca, respectivamente, junto con los conductores y conductoras de sus noticieros, son responsables de instar a la desestabilización del Estado y sus instituciones: al no cumplir su palabra empeñada en las mesas de diálogo con floricultores de Texcoco e integrantes del FPDT; al insistir en despojar a los pueblos aglutinados en el FPDT de sus tierras, en nombre de proyectos que velan por las ganancias de los particulares por encima del derecho colectivo de las comunidades; al saludar el uso gubernamental de la violencia o bien guardar silencio por ello siendo líderes de opinión en sus partidos, dando así un espaldarazo a la impunidad; al dar carta abierta a sus subalternos para que cometieran toda la gama de atropellos que desearan, incluyendo la violación sexual contra mujeres como botín de guerra; al echar mano de los aparatos de justicia para condenar hasta por más de 100 años de prisión a luchadores sociales, como represalia política; al emplear concesiones del espectro radioeléctrico para fustigar a las fuerzas armadas en el uso de la violencia en contra de los movimientos sociales, y al no dejar a los pueblos y comunidades otra salida que la rebelión, como medida de defensa frente a un gobierno que desde todos sus niveles y poderes apuesta por la razón de la fuerza porque carece de la fuerza de la razón.

Cinco años después, los asesinatos y las violaciones siguen impunes, ni uno sólo de los agentes que intervinieron en los atropellos ha sido consignado, la mayoría de los funcionarios públicos continúan en sus cargos y los que no, o han renunciado librándose de acusaciones en su contra, o hasta han sido premiados por el gobierno de facto panista, el cual, dicho sea de paso, ha vuelto a proponer la construcción del aeropuerto en Texcoco con el beneplácito del gobernador priísta del Estado de México y el jefe de gobierno perredista de la ciudad de México. Poco a poco, y gracias al oficio de sus incansables abogados y de miles de personas solidarias y honestas, las y los luchadores sociales detenidos en Atenco el 4 de mayo fueron saliendo de prisión, quedando al final los casos de: Ignacio del Valle Medina, Héctor Galindo Gochicoa y Felipe Álvarez Hernández, presos políticos en el penal de alta seguridad del Altiplano, y Román Adán Ordóñez Romero, Alejandro Pilón Zacate, Jorge Alberto Ordóñez Romero, Inés Rodolfo Cuéllar Rivera, Narciso Arellano Hernández, Julio César Espinoza Ramos, Óscar Hernández Pacheco, Juan Carlos Estrada Cruces y Édgar Eduardo Morales Reyes, presos políticos en la cárcel de Molino de las Flores; quienes fueron liberados el 1 de julio de 2010.

Dicen que la fortaleza y la dignidad de un movimiento se expresa en la respuesta que éste da cuando es reprimido y las y los suyos son golpeados. La Otra Campaña, que durante 2006 fue vista por tirios y troyanos como los grandes aguafiestas del circo electoral, aunque sin poder real para impedir la sucesión de acontecimientos que dieron patente de corso a la burla de la voluntad popular expresada en las urnas porque su proyecto de nación parte de la construcción de otras formas de hacer política, no dudó en responder en la medida de sus fuerzas al llamado que la lucha les hacía: fueron a Chapingo y de allí a Atenco la noche del 3 de mayo para ser vejadas y vejados al día siguiente y seguir secuestrados por el poder todos estos meses; marcharon desarmadas, desarmados, ante lo que parecía el enésimo episodio de aquél acto bárbaro de represión; organizaron un sin de manifestaciones y mesas redondas para exigir la liberación de sus compañeras y compañeros; se mantuvieron en plantones afuera de los penales en que aquestos estuvieron secuestrados por el Esatdo, y siguen echando mano de los medios de comunicación alternativa para levantar la voz y hacerla resonar en otras partes del planeta.

Es verdad, la respuesta por parte de las y los adherentes de la Sexta Declaración de la Seva Lacandona no ha sido uniforme ni, mucho menos, masiva; pero ése 5 de mayo demostraron que ellas y ellos no serían como quienes diciéndose de izquierdas pactan con el poder, se toman fotos con los represores, se vuelven amigos de los despojadores y guardan silencio ante la masacre traicionando la memoria de los más de 500 compañeros suyos asesinados por los mismos con que ahora andan, comen y brindan, destrozándose cuales buitres, por tener un asiento en la mesa del poder.


Epílogo: "falta lo que falta".

Mientras escribo estas notas (buena parte de las cuales me he tomado prestadas a mí mismo de una entrada anterior hace tres años), otra marcha se camina por los senderos de la dignidad en estas tierras mexicanas. Su carácter es tan amplio como grande es el dolor que la convoca, porque la encabezan las víctimas sobrevivientes de la estúpida guerra que Felipe Franco Pinochet inauguró apenas colgándose la banda presidencial que usurpa desde el 1 de diciembre de 2006. Ni el EZLN ni la Otra Campaña, vale aclararlo, están pues entre sus primeros convocantes. No porque no padezcan la galopante estulticia de quienes arriba mandan mandando, sino porque el dolor que duele esta vez no puede compartirse... puede acompañarse, por ejemplo, con silencio. Un silencio como de por sí acostumbra ser el silencio zapatista: en rebeldía, en resistencia. Por eso, en consecuencia, el CCRI-CG del EZLN y algunos colectivos y organizaciones de la Otra Campaña han decidido sumarse al llamado que para hoy y hasta el 8 de mayo hicieron las y los jóvenes de la Red por la Paz y la Justicia y el poeta Javier Sicilia de caminar en silencio contra la impunidad y por una paz justa y digna al zócalo de la ciudad de México. Pero, no sólo como un acto de condolencia; sino, sobre todo, para caminar con la gente buena y honesta que a partir de su propio dolor de sangre ha decidido salir y tomar las calles para cambiar el rumbo de muerte a que nos ha conducido la clase política y el crimen organizado de este país. ¡NO + SANGRE! ¡ESTAMOS HASTA LA MADRE!

Etiquetas: , , , , , ,