martes, agosto 26, 2008

BRIGADA CALLEJERA :: Cuando la dignidad talonea, el capital y la estupidez tiemblan/5.*

Foto: John Gibler.

EL MARCO JURÍDICO

Noti-calle
/Jaime Montejo.

Algunas de las metas del Proyecto "Plan de Seguridad SIDA 2008", versión 11 de julio de 2008, al cual tuvimos acceso algunos activistas que asistimos a la XVII Conferencia Internacional de SIDA, eran "Reducir al mínimo los incidentes relacionados con la seguridad de los organizadores de la conferencia, de los patrocinadores y de el resto de los proveedores de servicios"; así como "Proporcionar un ambiente donde todos los elementos de la comunidad del VIH/SIDA puedan expresarse legalmente y participar completamente en la conferencia". Cabe mencionar que ninguna de las dos metas se cumplió en nuestra acción directa consistente en impugnar al Jefe de Gobierno del Distrito Federal, porque las personas encargadas de la seguridad, el Estado Mayor Presidencial y el cuerpo de seguridad del GDF, en lugar de reducir los incidentes y de propiciar un ambiente propicio para la protesta pacífica, se encargaron de intentar sofocar a quienes protestábamos para poder sacarnos a la fuerza del lugar donde nos habíamos apostado, al frente del presidium y debajo de la tarima donde estaban los oradores oficiales de la clausura de la conferencia.

Este tipo de prácticas de "control de multitudes" fue el que ocasionó la masacre en la disco "News Divine", lugar donde la policía y procuraduría capitalina asesinaron a 12 jóvenes que celebraban el término de su ciclo escolar. Es parte de la idea fascista de que los jóvenes, y activistas en nuestro caso, somos transgresores de la ley y debemos ser vigilados, neutralizados y castigados con todo el peso de la fuerza. Todos somos infractores. El estatuto de seguridad de la conferencia menciona que acosar al expositor, al personal, a los delegados o a cualquier persona "se consideran delitos en México y [...] los activistas y sus organizaciones pueden estar sujetas a la aplicación de la ley criminal y civil consecuentemente". Así mismo menciona que "Históricamente, la ley mexicana y los agentes de la seguridad se han anticipado y planeado para prevenir las manifestaciones, los delitos y la exhibición de la desobediencia social en todos los acontecimientos donde la gente se congrega". Si esto no equivale a vivir durante seis días en un virtual estado de sitio, no sabemos qué pueda serlo. Una circunstancia donde los activistas somos sospechosos, donde además fuimos vigilados desde el puesto de mando del Centro Banamex, lugar en donde tenían las fotos de algunos de nosotros, vigilados en los pasillos y salones en donde tuvimos "espejos" detrás de nosotros y nosotras todo el tiempo (gente que nos vigilaba de manera personalizada todo el tiempo).

El estatuto de seguridad menciona en el apartado sobre filosofía y actitud hacia el activismo, toda una política contrainsurgente que pretendió reducir al mínimo el contacto entre individuos que puedan crear desorden e interrupción, proveer un lugar seguro para manifestaciones y el arresto y dispersión de personas que perturben la paz, el orden público y el uso legal del establecimiento. Seguramente el proyecto "Plan de Seguridad SIDA 2008", versión 11 de julio de 2008, está inspirado en la doctrina antiterrorista de Bush y no debería ser de otra forma: el Sida ha sido considerado un asunto de seguridad nacional en México y el mundo por la matanza de personas que viven con vih/sida (PVVS) patrocinada por gobiernos corruptos y farmacéuticas voraces que privilegian el lucro de sus corporaciones sobre la vida de millones de PVVS.

Como alguien mencionó en dos ocasiones, el Tratado de Libre Comercio de Norte América mata a la gente de Sida y otros padecimientos al condicionar al gobierno mexicano el uso de patentes que podrían salvar la vida de forma sustentable a más de 180 mil personas que viven con vih/sida, muchas de las cuales todavía no lo saben. Dejar morir a la gente sin garantizar el acceso universal a antirretrovirales por supuesto que genera rabia, acciones directas y violencia, aunque sólo sea simbólica en la mayoría de los casos. Las personas que somos adherentes de la Otra Campaña buscamos derrocar al régimen para garantizar de una buena vez por todas, ese acceso universal y expropiar a las trasnacionales farmacéuticas de sus medios de producción así como romper las patentes y ponerlas al servicio del pueblo mexicano.


* Título designado por el equipo editorial de La Otra Chilanga.

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